martes, 27 de septiembre de 2011

LA RACIONALIDAD PRIVADA

Muchos intelectuales escogen de la racionalidad lo que les conviene, como si quisieran tener para uso o comprensión personal una propia Ley de Gravedad por ejemplo. Sencillamente porque cuando hay que afrontar todas las razones -o toda la extensión racional de algo- no les interesa y, así, van a la evasiva, haciéndose de los que cambian de tema o de terreno racional al menor descuido. A juego sucio y a depravación (como si tú pagaras impuestos y el alcalde no, como si a uno de tus hijos les das toda dignidad y a otro le niegas el pan, o sea, ya no le aplicas las reglas de la dignidad sino "otras oscuras reglas").


Por orgullo recurren a otras reglas suyas, o no aceptan lo que hay y argumentar... ¡ni pensarlo!, no les gusta


"Este es un desastre relativo" dice uno; pero ¿es o no es? Pues, si hay alguna desgracia con respecto a los seres humanos o con respecto a la naturaleza -a un resultado-, es un desastre. Lo que ocurre es que hay que explicarlo, demostrarlo, aportar pruebas o argumentaciones coherentes. Huir hacia es "relativo" o "oculto" es muy fácil, demasiado fácil para que, luego, se presuma de algo de inteligencia.
"Esto es relativo con respecto a nosotros" dice otro; pero, claramente, algo no puede ser relativo con respecto a unos ni a otros ni a nada, sino es con respecto siempre a un resultado, porque no se ha demostrado que algo sea relativo y además que, si lo fuera, lo sería para todos -ya que no existe un código secreto o divino para unos pocos o privilegiados-. Además, un sentimiento tuyo lo sería con respecto a otro tuyo y se formaría un manicomio. Otra cosa es decir que algo es subjetivo y ya subjetivo lo será, eso, para todos. Eso ya es para todos. Otra cosa es decir que algo es objetivo y ya objetivo lo será, eso, para todos.
La razón es sólo un contexto -racional- y no cuarenta mil, con sus propias reglas, de las cuales nosotros no podemos escoger unas sí y otras no, cambiándolas de un día para otro; o huir de esas reglas para, luego, pretender analizar algo -aunque ¿con qué se analizaría, con razones o con tonterías privadas?-.

"Esto es un lío relativo" dice otro; pero si lo ha dicho él, ¿no será él el verdadero lío o relío? No, no se puede utilizar la razón para decir que el comer es "relativo" mientras que para otro no y para otro sí -todo dentro del contexto racional-; porque se confunde, se manipula, se tapan o se deterioran las reglas por las cuales cada cosa es una realidad innegable. Sólo se manipula con la confusión -con la razón no se manipula porque... ya está ahí- y lo hacen intelectuales ni más ni menos, intelectuales -o los que se pasan por ellos- que son los que han manipulado siempre -al estar en los medios de comunicación e incidiendo en los poderes fácticos-. El nazismo no lo promovieron cuatro carpinteros, esto está bien claro, sino esta gente, o esa parte que a manipular se dedica.

NOTA.- La realidad -porque no sea por nosotros manipulable- no puede tener algún término adherente primordial sino el de "absolutamente": un ser humano es absolutamente un ser humano, un "concepto X" es absolutamente un "concepto X". Por principio-base de la razón, por principio de distinción para que una cosa no sea igual a otra; ya que una cosa no es absolutamente igual a otra cosa -que no sea ella misma-. Por eso, una cosa es absoluta, porque no es sino ella misma, un elemento no restrictivo en eso en la realidad. Una opinión - "la luna no existe" o "la Tierra es cuadrada"- es válida emocionalmente -subjetivamente, por capricho emocional-; pero no en el contexto racional.

1 comentario:

José Repiso dijo...

El defender la dignidad mínima porque ningún humano la tenga exterminada (como se me ha hecho a mí) ES MI ÚNICA PRIORIDAD; lo demás son pequeñas prioridades o prioridades que se falsean fácilmente o de compra-venta para los sinvergüenzas.