sábado, 10 de septiembre de 2011

LOS LÍMITES DE LA REALIDAD

La fantasía o la propuesta fantástica existe -porque ya al menos existe la frase y el concepto-, pero no es real. O sea, no está en la realidad, sino está frente a la realidad (por ejemplo, el concepto "irrealidad" existe, pero no es real). Cualquier propuesta fantástica se enfrenta a lo que en verdad es cualquier cosa (por ejemplo, "un borrico es una piedra" o "un rey es un mosquito" o "he besado a Cleopatra").

Sí, forma parte del existir humano, de una capacidad humana por negar la realidad -la posee-, pero ese negar la realidad o irrealidad no es realidad lo mismo que existe el concepto "inexistencia" que no es existencia. No obstante, los elementos que utiliza sí están extraídos de la realidad, pero éstos derivan por deformación -con un enfrentamiento a ella- a negarla, en efecto, a decir que no es lo que es. Así, no representa fielmente la realidad: no es la realidad.

En ciencia, concretamente en Matemáticas, existe -por lógica del pensamiento- la esfera, pero no es real; existe la línea recta, pero no es real. Esa es la estrategia que utilizan algunos políticos hablando de estadísticas y de que todo... va bien y de que todos... gozan de buena salud.

Sí, se puede decir precipitadamente que en Estados Unidos no hay injusticias; pero la realidad dice que un condenado a muerte que pretende defender su inocencia necesita bastantes miles de dólares y, si es negro, más; aunque, si es pobre, nada se puede arreglar.

La verdad es la que es, la que dice la realidad; y no un político que tira al poder con la hipocresía "como la cabra al monte". Lo que ocurre es que, el que tiene más recursos, más poderes tiene para llevar su interpretación de la realidad a los Medios de Comunicación. Tened en cuenta que ahora mismo hablan o escriben en ellos una muy pequeña parte de los que habitamos en este planeta, y los mismos desde hace algún tiempo.

Sólo España tiene más periódicos que toda África, de esta forma tiene más presión o influencia informativa. Sí, pero lo importante es la realidad: que existen terremotos y existirán terromotos donde las infraestructuras seguirán igual, para que mueran" igual"; y los periódicos no lo informen contemplativamente.

La realidad es: lo que debe importar para resolver sus problemas, sus necesidades, no la fantasía que contraviene a la realidad, que la niega deformándola en su esencia, en su contenido.

¡Claro que "algo" puede existir!, pero el contenido que representa ese "algo" puede no ser real, y sí lo interesado para una elite de presumidos; por lo tanto, fantasear no representa el contenido de la realidad, sino su deformación, su juego irracional.

En este mundo se niega la dignidad con mucha facilidad, pero todos somos dignos de "los derechos humanos". Cualquiera es digno de la vida o de recibir un juicio justo, cualquiera de tener los mismos recursos para recibir ese juicio justo, algo que es innegable y no se puede negar un derecho sistemáticamente ni a una persona ni a un pueblo.

Un pueblo es, también, digno de elegir su futuro, de defenderse mínimamente, de preservar su religión y su cultura, de ser tolerado por los demás pueblos y de ser ayudado en lo posible con respecto a sus necesidades. Así es, aunque nos llegue alguien diciendo que no existen esos derechos, que existe lo que a él le da la gana, que el progreso va de rechupete -apuntándoselo como logro, ignorando que va en pendiente abajo, y que otros iniciaron lo que nadie se atrevía a iniciar-.

1 comentario:

José Repiso dijo...

Hay por hay chismosos -que viven a costa del engaño- que aconsejan u opinan o sugieren que la emoción -eso- es lo primero, que la emoción ya la tiene el ser humano sin más ni más, como caída de un nosequé o del limbo.

Claro, para la sugestión, para el engaño, para la manipulación, para ser unos auténticos caraduras, les conviene publicitar que la emoción es... nada más que lo primero.

Pero, ¿lo primero de qué?, ¿del cuerpo?, ¿del coco?, ¿de la existencia?, ¿del mismo medio natural?, ¿del mismo conocer el medio natural?
Y, si está primero o antes del medio, entonces, ¿de dónde viene precisamente ella?, ¿del vacío?, ¿del cono de la Benarda?, ¿de una nube?, ¿de qué?; y si está antes de los conocimientos del medio, ¿es acaso un anticonocimiento?, ¿una luz extraña o ciclópea acaso?, ¿una sombra?, ¿qué?

Pero... ¡no se enteran! que el ser humano no tiene las cualidades en cajones independientes para sacarlas a capricho o por gustos o por modas, sino "su todo" es "el conocimiento que ha adquirido" y, personalizándolo parte de él, a su también ego-modo, pues también lo ha emocionado; o sea, HA HECHO CONOCIMIENTOS EMOCIONALES, los que le recuerdan tal miedo o tal deseo o tal amor.

No, no que las emociones vienen del Más Allá o de Marte o del Vaticano, sino que SON CONOCIMIENTOS que remiten a experiencias MUY CONCRETAS, muy íntimas, etc.