martes, 8 de octubre de 2019


LOS LÍMITES DE LA REALIDAD

La fantasía o la propuesta fantástica existe -porque ya al menos existe la frase y el concepto-, pero no es real. O sea, no está en la realidad, sino está frente a la realidad (por ejemplo, el concepto "irrealidad" existe, pero no es real). Cualquier propuesta fantástica se enfrenta a lo que en verdad es cualquier cosa (por ejemplo, "un borrico es una piedra" o "un rey es un mosquito" o "he besado a Cleopatra").

Sí, forma parte del existir humano, de una capacidad humana por negar la realidad -la posee-, pero ese negar la realidad o irrealidad no es realidad lo mismo que existe el concepto "inexistencia" que no es existencia. No obstante, los elementos que utiliza sí están extraídos de la realidad, pero éstos derivan por deformación -con un enfrentamiento a ella- a negarla, en efecto, a decir que no es lo que es. Así, no representa fielmente la realidad: no es la realidad.

En ciencia, concretamente en Matemáticas, existe -por lógica del pensamiento- la esfera, pero no es real; existe la línea recta, pero no es real. Esa es la estrategia que utilizan algunos políticos hablando de estadísticas y de que todo... va bien y de que todos... gozan de buena salud.

Sí, se puede decir precipitadamente que en Estados Unidos no hay injusticias; pero la realidad dice que un condenado a muerte que pretende defender su inocencia necesita bastantes miles de dólares y, si es negro, más; aunque, si es pobre, nada se puede arreglar.
La verdad es la que es, la que dice la realidad; y no un político que tira al poder con la hipocresía "como la cabra al monte". Lo que ocurre es que, el que tiene más recursos, más poderes tiene para llevar su interpretación de la realidad a los Medios de Comunicación. Tened en cuenta que ahora mismo hablan o escriben en ellos una muy pequeña parte de los que habitamos en este planeta, y los mismos desde hace algún tiempo.Sólo España tiene más periódicos que toda África, de esta forma tiene más presión o influencia informativa. Sí, pero lo importante es la realidad: que existen terremotos y existirán terromotos donde las infraestructuras seguirán igual, para que mueran" igual"; y los periódicos no lo informen contemplativamente.

La realidad es: lo que debe importar para resolver sus problemas, sus necesidades, no la fantasía que contraviene a la realidad, que la niega deformándola en su esencia, en su contenido.

¡Claro que "algo" puede existir!, pero el contenido que representa ese "algo" puede no ser real, y sí lo interesado para una elite de presumidos; por lo tanto, fantasear no representa el contenido de la realidad, sino su deformación, su juego irracional.

En este mundo se niega la dignidad con mucha facilidad, pero todos somos dignos de "los derechos humanos". Cualquiera es digno de la vida o de recibir un juicio justo, cualquiera de tener los mismos recursos para recibir ese juicio justo, algo que es innegable y no se puede negar un derecho sistemáticamente ni a una persona ni a un pueblo.

Un pueblo es, también, digno de elegir su futuro, de defenderse mínimamente, de preservar su religión y su cultura, de ser tolerado por los demás pueblos y de ser ayudado en lo posible con respecto a sus necesidades. Así es, aunque nos llegue alguien diciendo que no existen esos derechos, que existe lo que a él le da la gana, que el progreso va de rechupete -apuntándoselo como logro, ignorando que va en pendiente abajo, y que otros iniciaron lo que nadie se atrevía a iniciar-.
JOSÉ REPISO MOYANO
LA UTILIZACIÓN CORRUPTA DE DIGNIDAD

La dignidad conlleva objetivamente tres tipos de merecimiento: Uno, ontológico (el merecimiento “como persona”, no como gusano o perro); otro, de la aplicación por igual de unas ineludibles reglas éticas (es decir, el no desmerecer por cuestiones de raza, de ideología, de sentimiento, de sexo, etc.); y, por último, el merecimiento que corresponde a lo que se hace con una responsabilidad y, sobre todo, con esfuerzo ( éste es una premiación, el no descuido de un mérito porque se ha demostrado un hacer o unos hechos beneficiosos para la sociedad).

Ya, subjetivamente, porque depende de apreciaciones muy personales o de corporativismos, está el merecimiento a lo que se dice, por cuanto sea de elogio o de denigración, por cuanto sea de alineación chovinista o de simple convicción personal o independiente (de particular libertad de expresión).
Claro, en éste al modo subjetivo todo el mundo “es muy suyo” a la hora de dictaminarlo; puesto que ese decir X a unos no les afecta y a otros sí (y, en un contexto de un sólo país, se delibera de una u otra forma según un procedimiento consuetudinario o según unas alusiones directas a favor o en contra del honor de alguien), por multitud de concepciones de lo que cada uno considera una ofensa.
Sin embargo, siendo necesario, por convenciones o por una unanimidad internacional en defensa de unos derechos humanos, ya se ha logrado que sea más objetivo -en el sentido de común- con la determinación de que un decir, cualquiera, no puede ser nunca una apología del terror, de la persecución o... del quebrantamiento de las leyes.

Dicho eso, de la dignidad todos quieren hablar porque, para el merecimiento, todos están disponibles sin alguna demora o indiferencia (ahí se les pone en juego la “felicidad”), con el poder de las influencias o recursos que tengan, por mero orgullo, sí, por mero egoísmo que es propio en mayor o menor medida de todos.

Así que, todo dictador, habla de dignidad; cualquier político, habla de dignidad; tal o cual magnate, habla -"a bla bla"- de dignidad.

Y es infinita al pedirse. El que tiene el merecimiento A, quiere el B; el que tiene los merecimientos A y B, quiere el C; y el que tiene los de la A a la Z, quiere el omega.

También, existen los merecimientos justos con respecto al parecer de unos cuantos o no; porque se pueden elaborar artificialmente, por el marketing, por la influencia, por la interesada recomendación, por una estrategia política por alcanzar el poder, porque es útil para un “hacer dinero”, para un fortalecer una competencia ideológica, etc. o porque calla o consiente tales injusticias o manipulaciones beneficiosas para algunos.

Pero, ocurre, que el que tiene un 96 por ciento de los merecimientos posibles o que puede lograr, por una u otra razón o porque se los ha concedido la maquinaria de un poder, habla de que el merecimiento número nueve mil quinientos cincuenta y uno se lo han pisoteado, sí; y es entonces, por ello, que mueve una y otra vez los hilos de sus aliados, de sus recursos y protecciones, con un “a por todas”, e imagina una situación intolerable -indignante para él-: ¡le han pisoteado el merecimiento número nueve mil quinientos cincuenta y uno! Sí, y a rescatarlo va, él, ya que tiene tanta protección.

En fin, por mi parte siempre he sostenido que la dignidad, para únicamente comprenderla, tiene también “su dignidad” porque no “le tomen el pelo”, o sea, su razón de ser, su equidad o su honor propio.
La dignidad sólo digna de ser rescatable es la del merecimiento número tres de la digna mujer que aún no tiene un 30 por ciento de sus merecimientos.

No vale decir “tengo derecho -ético- a tener un chalé” teniendo ya dos, ni el decir a lo fácil “no tengo derecho a ese insulto” cuando tú tienes, sí, miles de recursos “ya merecidos pero indignantes” que te van a proteger.

En cambio, yo siempre hablo de una dignidad imprescindible o esencial para la misma dignidad del ser humano, que es la no protegida. La que aún es lucha por lo poco que debía de haber tenido a principios de su vida; la que aún es lucha por al menos un poco de reconocimiento a los cientos de hechos beneficiosos en algo; la que aún es lucha porque le sea al fin válido un esfuerzo racional como lo es en otro; la que se ha tomado tantas molestias contraveniendo a un inmovilismo o a tradición injusta (y... ¡cuánta desprotección!).

¿Quién?, ¿quién defiende la dignidad de la salud de un indígena no contaminando con su coche el aire que él respira, o no usando la madera que le llega desde sus bosques que se talan?

Porque esa dignidad no protegida es la única merecedora de lo mínimo digno, de que por poco cuente dignamente.
No me gusta el poder o los poderes que logran -o imponen- lo... máximo digno; seguro que hay truco.
Segurísimo.

José REPISO MOYANO

domingo, 15 de septiembre de 2019

LA PRESERVACIÓN DEL AGUA CONTRA LA EROSIÓN


Uno de los principales factores que deterioran el Medio Ambiente y contraviene a la agricultura ecológica es la inadecuada política de conformación forestal y la descuidada actividad de la agricultura intensiva.
Primero, sólo a través de la lluvia –o de la desvaporización- se abastece la tierra de la humedad suficiente para ser fértil o para poseer la capacidad de permitir la vida en atención a su ciclo del agua que, por cierto, siempre se ofrecerá o se comportará como consecuencia de un “equilibrio actualizado” de la atmósfera. Así, los movimientos de calor atmosférico –ahora provocados por la concentración de CO2- conducirán a una desorbitada brusquedad en los fenómenos ligados al clima, de modo que los potenciales de evaporación en los mares y en la humedad continental aumentarán y, sin duda, en una proporción con respecto a la deforestación o a la erosión que presenten los suelos.

Efectivamente, la masa vegetal que cubre la superficie sólida de la tierra no sólo garantiza la supervivencia de la diversidad biológica, sino la consistencia de ésta en todo el planeta. Mediante la fotosíntesis se transforma el CO2 en carbono orgánico porque, mientras recibe luz una planta, se oxida la molécula de agua por eliminación del hidrógeno: el CO2 entonces queda reducido por el hidrógeno a carbohidratos o se reduce la pentosa-fosfato en glucosa 6-fosfato y, luego, en almidón (con la variante de que en las plantas C4 antes, el CO2 fijado, es transformado en ácido málico o aspártico). Más sencillo, del CO2 + 2H2O la clorofila consigue CH2O + O2 + H2O captando el carbono de la atmósfera a cambio de oxígeno.

Por otra parte y con igual importancia, la vegetación representa la misma fertilidad de los suelos diseñándoles una textura o porosidad a través de la lixiviación que sólo permite una permeabilidad para esa agua “recibida”; sin olvidar que, además, evita su evaporación. Así es, la acumulación de materia orgánica acidifica progresivamente conllevando o contribuyendo a la meteorización y determinando a su vez un variable pH; sí, en este proceso, la tierra es intervenida por una complejidad húmica propicia para la aerobiosis, es decir, a una actividad microbiana que ayudará decisivamente tanto a la descomposición de materia inorgánica en orgánica como a la textura oxigenada que precisan las raíces de las plantas. El resultado: el agua que ofrece el ciclo del agua o la lluvia se retendrá debido a una mayor rugosidad del suelo y, también, se adentrará en él por su alta permeabilidad.

Sin embargo, la capa vegetal sufre desde hace unos miles de años una limitación por manos del ser humano; éste la ha cambiado e eliminado en parte conformando unos suelos menos fértiles, más proclives a la desertización o, al menos, a lo que conocemos como… erosión. Pues bien, una vez que una tierra se erosiona, "contra natura", deja de comportar o de expresar o de concebir un “microclima” útil para la vida y para la conservación del agua; y no sólo eso, sino que, el calor, el frío y el viento que de él se "aprovechan", influirán o inferirán en otros "microclimas". Por conductividad térmica las sequías, ante tal condición, serán más largas; o sea, se evaporará más la humedad y la lluvia, por mucha, se desaprovechará.

Según lo dicho, no de balde habría que señalar, por supuesto, las consecuencias que desencadenaría una agricultura extrapolada insensiblemente al beneficio sólo económico, sin más miramientos, sin preocuparse por más, por estos problemas graves o muy graves para un futuro no muy lejano. Por eso, las medidas que se pueden tomar sin duda empiezan desde el asumir una conciencia de un desarrollo sostenido en donde, sí, prime la conservación del medio natural, en donde prime siempre el valor del agua.

Bien, todo terreno fértil se sirve de una textura -está claro- por lo que la hierba y, sobre todo, el material orgánico no debe descartarse, pues, permitirá un buen drenaje para enriquecer la humedad freática y para preservar la temperatura del subsuelo. Éste, además, es el único eficaz contra el anaerobismo y contra la “clorosis” cálcarea (por exceso de cal que “inmoviliza” algunos oligoelementos).
También todo terreno desnudo y abierto es conductor de frío y de calor, por lo que la sequía en él se alargará, por lo que la más mínima helada afectará a las plantas cultivadas, en concreto a sus floraciones. También todo terreno afinado demasiado en una época de lluvias es perjudicial, puesto que el agua correrá sobre él y arrastrará la “mayoría” de sus micronutrientes al hacerlo; en uno que sea arcilloso ese lavado será aún más amplio.

También todo terreno que "quiera" soportar una sequía debe deparar un albedo mayor (que refleje la radiación solar), por lo tanto le beneficiarán las piedras y, a sus cultivos, sulfatos de color claro o encalados del “pie” o del tallo-base.

La planta, en claro, economiza o resiste la carencia de agua con un potencial osmótico adecuado o suficiente que ha de controlarse, por lo que se le proveerá de bastante potasio para que supere la estación seca y se le librará de un exceso de tallos verticales que, en verdad, agotan a la energía osmótica. La planta subsistirá mejor en una tierra poco húmeda con un extenso –largo- sistema raticular, por lo cual agradecerá un abonado N-P (no sólo de fósforo ya que hará crecer las raíces en densidad, no en longitud) y “de fondo” o enterrado, pues, así encontrarán el agua del subsuelo.
Los tratamientos foliares “al descuido” pueden, sí, degradar a una planta o destruirla porque, de hecho, son tóxicos ciertos elementos pequeños rebasando una dosis determinada (Al, Mn, Cu, Ni, B y Zn). En particular, el boro enfermará a la planta y el cobre limitará la absorción de otros oligoelementos –al margen de que supondrá un contaminante medioambiental-.
También un tratamiento fitosanitario a destiempo no beneficia en nada, sin embargo contamina.
Las tierras ácidas absorben mejor los nitratos o los aniones (PHO-, NO3-); las tierras cálcicas, por el contrario, absorben mejor los abonos amoniacales o los cationes (K+, NH4+). El calcio, el cloro y el sodio – dependiendo del suelo, la urea concentrada- inhiben la nitrificación, y siempre con un exceso.

En resumen, las piedras y la cubierta vegetal agradan a la ecología, son ecológicas, guardan la humedad; las hierbas consumen CO2 al igual que los arbustos y los árboles; el “abonado sintetizado o químico” es menos necesario cuando actúa el orgánico o el que los microorganismos o los Nitrobacter producen; los tratamientos fitosanitarios pueden ser aplicados con menos frecuencia o, incluso, ser sustituidos por otros de orden biológico; los desechos de poda pueden ser utilizados como material de abono orgánico; la erosión por el viento se evitaría por la elección del cultivo idóneo a razón de cómo sea el terreno para que supere o resista altas temperaturas o las sequías prolongadas, etc.

domingo, 26 de mayo de 2019

LA MENTIRA SOLO GANA EN QUIENES SE ARRODILLAN A LOS PIES DE LA MENTIRA 

 A infinita verdad (probada a millones de pruebas limpias o racionales) la verdad solo tiene un camino, solo tiene una forma, solo tiene un dios, solo tiene una realidad y solo tiene unas reglas (no más, pues eso sería FALSEDAD o antifuncionamiento real), ¡a ver si dejan tantos de mentir ya de una vez!

Y eso es así porque:
- Únicamente existen HECHOS, y estos hechos irrefutablemente han llegado a serlo, en el "mundo físico", por un "itinerario único" o por una "forma única"; o sea, siempre por una vía en singular.
- Únicamente cada cosa o "ente real" o elemento de lo real tiene una condicionalidad o solo una naturaleza real; claro, es de una "única forma" porque, si no, deja de serlo, deja de ser lo que es.

Dicho eso; sin embargo en el mundo de la manipulación social (o sea, de los prejuicios, de los esquemas hechos, de las verdades dadas o hechas, de los cabezones hechos en terquedad contra la luz o de una mínima decencia ética) se ha inventado eso de las FORMAS.

Sí, así un hecho cualquiera (!el pobre!) se tiene que enfrentar a ése manicomio humano de infinitas mentiras. Por ejemplo, EL HECHO DE QUE JUAN ESTÁ CONTAMINANDO A LA NATURALEZA. Ante eso, cualquier manicomial humano, al momento sale medio loco o medio pedante-satánico y sin vergüenza diciendo que bien se puede contaminar CON OTRAS FORMAS. Bueno, sí, ¿y a qué viene eso le diría yo equilibrada o sensatamente?, ¿a qué? Pero al momento sale él muy rápido diciendo que sean otras formas suavitas, positivas, de conveniencias o de subjetividades errantes socialmente o que a él le han metido en el coco.

El asunto, en verdad, está en que JUAN NO CONTAMINE A LA NATURALEZA. O sea, en evitar ése hecho (ése, el cual solo tiene una formación o forma, por el que ha existido tal hecho). Aquí no tiene únicamente que cambiar de actitud o de comportamiento, sino en prioridad o en esencia de COMPRENSIÓN para que evite él ya mentir más o evite él de contaminar a la naturaleza de una vez.

Claro, ya si Juan hace otras cosas al respecto como irse con la bicicleta por un repecho, no es que haya creado formas, sino que ya hace otras cositas, sí, que ha cambiado de HACER HECHOS en los cuales siempre se contamina a la naturaleza, sí, ya hace otros hechos dejando en paz al mundo un poco.

José Repiso Moyano

La verdad o las injusticias, gusten o no gusten, tienes que no callarlas o siempre tienes que verlas, si quieres contrarrestarlas correcta o responsablemente.

viernes, 19 de abril de 2019

Todo en el ser humano (estrategias, tradicciones, Twitter, actitudes, conocimientos, ciencias, consecuciones sociales,etc) tiene la capacidad de enmascarar o del ENGAÑO, excepto el aclarar razón (o sea,el hacer una razón imbatible con otra razón Ningún mal puede con eso!
Aclarar y demostrar razón es lo mismísimo; o sea, el darle luz o imbatibilidad a la razón para que sea verdadera razón
(ésta irrefutable con cualquier otra razón) y no una falsa que utilizan casi todos desencadenando así males y destrucciones imperdonables (En verdad infinitamente probada e invendible, en los intelectuales españoles... ¡todos usan falsa razón y falso bien!
José Repiso Moyano

jueves, 18 de abril de 2019

En España,nunca, infinitamente nunca, me han permitido ni un solo segundo de LIBERTAD DE EXPRESIÓN (a incontables pruebas con pelos y señales que gustosamente doy y daré).

En España,nunca, infinitamente nunca, me han permitido ni un solo segundo de DIGNIDAD (a incontables pruebas con pelos y señales que gustosamente doy y daré).


En España,nunca, infinitamente nunca, me han permitido ni un solo segundo de RESPIRO VITAL o el que tienen todos los seres vivos del Universo, pero a mí no me lo han dejado (a incontables pruebas con pelos y señales que gustosamente doy y daré).

En España,nunca, infinitamente nunca, me han permitido ni un solo segundo de DERECHO HUMANO ALGUNO, o de pan-agua o de no exterminio (a incontables pruebas con pelos y señales que gustosamente doy y daré).

Eso es. Y siempre utilizan la retórica (haciéndola pasar por política,poesía,etc) para tanto engaño y maldad. Sí, Hitler ante ellos tiene por seguro más corazón.

pese a quien pese.
En objetividad son nazis que tienen, a millones de poderes, aplastada la luz (lo que pasa es que la luz ha de seguir diciéndoles nazis, ¡siempre!, bajo juramento y decencia-luz)
José Repiso Moyano

sábado, 23 de junio de 2018

La sinrazón es lo único que impone
y de la cual siempre debes cuidarte y no ampararla.


Sí, ella le impone a la luz-bien-razón su sinrazón, su no demostración o su "porque sí" o su "porque yo lo digo".

Sinrazones desapercibidas hay millones (prejuicios,frases hechas,costumbres,bla-blas, influencias por aquí o por allá en cualquier interés creado, normas o subjetividades, cagadas tuyas y sin saberlo, etc

Por eso siempre has de ayudar al que demuestra (a razón) razón y jamás ni un segundo desayudarlo, ¡eso siempre decentemente ante todo!, ¡eso siempre inexcusable!, ¡eso siempre ineludible guste o no, choque o no, o lo que pase!

¡Claro!, tú no vas a desamparar a Dios o a la luz o a algún bien...

por tus criterios gustativos


(ni loco debería ser así).
José Repiso Moyano

viernes, 29 de diciembre de 2017

ACONTECIMIENTO HISTÓRICO

(Año 3151 de la Era Cristiana)

La civilización Tâ había decidido una expedición a un planeta aparentemente extraño, al que anteriormente no le prestaron una suficiente atención por el motivo, sin más, de la lejanía misma de ese planeta. Después de que la nave de la expedición aterrizara y salieran sus tres miembros a observar y a estudiar lo que allí había y lo que también había ocurrido, durante unos días no advirtieron nada sino un interminable desierto sin señal alguna de habitabilidad. Al fin, sí, se dan cuenta de algo que ya se encontraba apenas a unos centenares de metros y, cuando llegan con un tan definido y soporífero cansancio, al cual no estaban acostumbrados, se sorprenden, pues es..., es una mierda pinchá en un palo.
– “Esto no puede ser”, dijo Roj, que era precisamente el que dirigía la expedición, e insistió:
– “Lo que vemos no puede ser; es imposible, imposible que un planeta haya heredado sólo esto, que sea sólo el resumen de toda su historia. Roi, haz una conexión con Let, del Comité de Información del planeta Letanio, a ver si al menos tuvieran algún conocimiento sobre este... insólito planeta”.
Entonces, Roi, hizo esa conexión comunicativa con Let y, dándole las precisas coordenadas del lugar, éste le informó:
– “Sí, hay algo, la civilización de este planeta e incluso todo ser viviente desapareció en el año Y*36 (que corresponde al 3044 de la Era Cristiana) por una alteración total de su ciclo rítmico de rotación debido a un gran abuso de su habitabilidad, desde eso, en consecuencia le denominamos habitualmente como “El planeta de los locos”. Mire, eran sus supuestos “seres inteligentes” de tal manera que no se podían ni escuchar, pensaban como desde un cerebro bloqueado -muy fijado- impidiéndose el Método Libre de Adaptabilidad Flexible característico de todas las civilizaciones...” Roj, que también le escuchaba atentamente, le interrumpió:
– “Supongo que, al menos, su sistema socio-político y económico de organizarse lo cambiarían necesariamente de vez en cuando, ¿no?”.
– “Pues no, es la única civilización que no lo ha hecho nunca, jamás, ya que lo que les dijeron sólo unos, al respecto, estos se llamaban ”griegos” y “romanos” -los que, practicando una democracia chapuza, en donde únicamente tenían participación unos que dictaban, en Roma los patricios, sirvieron como modelo-, se les metió en la dura cabeza y, así, dirigieron sus posibilidades sólo hacia un sitio, en unidirección, a puerta cerrada y obviando todas las demás posibilidades de adaptación, en tal obsesión tan horrible -claro- que hemos tenido que llamar a este planeta “El planeta de los locos”. Además, se desrracionalizaron totalmente; hacia el año Y*28 hubo una persecución radical hacia todo el que fuera algo racional por “los relativos inútiles por la buena manipulación” -ni tan siquiera superaron ésa tan miserable y burda mentira de lo "relativo", sostenida sin apenas una prueba - y la capacidad racional la perdieron. Es decir, perdieron lo único, lo único que vale o lo único que es esencial en la capacidad del conocimiento de todo ser vivo. Lo escupieron, lo destruyeron”. En una gran e indescriptible impresión, Roj dijo:
– “¡Ah!, ahora comprendo lo de... la mierda, su quid o su porqué; ellos no, no la pusieron, sino en concreto nuestro Ser Supremo, como advirtiendo, como indicando que realmente era ése el resultado o fruto total de este planeta, en verdad. ¡Vámonos pues!, Roi, haz los preparativos, rápidamente, ¡vámonos ya muy, muy lejos!, ¡lejos! Y ¡nunca regresemos!, ¡nunca!

José Repiso Moyano

domingo, 10 de septiembre de 2017


Luchar solo por una -solo una- sinrazón diariamente supone un total o infinito esfuerzo y sufrimiento y agonía imposible de vivir -cuando es en desprotección-, así es de una manera infinitamente objetiva. Si solo luchar en coherencia contra una sinrazón supone eso, ¿qué supondrá cuando se lucha contra muchas? 

LOS SACRIFICIOS DE MILES DE TRABAJOS DOCUMENTADOS MÍOS Y ACCIONES NO ENGAÑAN

Siempre una acción conduce a otra (ESO SE LLAMA RESPONSABILIDAD PORQUE ERES CAUSA), sí, evidencia otra: No consintiendo nunca sinrazón evidencia que aportas razón - ahí no hay trampa ni hay otro camino -.

Si esto no lo pongo en claro, me hará cómplice. Una civilización es la capacidad que tiene un grupo de seres vivos por dignificar al que aporta la demostración constructiva o racional. Así es, el que aporta el esfuerzo racional es el primero que tiene una dignidad (de civilidad; y después de cumplirse tal, se pasa al resto). Eso es, y algo se sabe que es aporte racional porque, cumpliendo con todas las reglas racionales, posee argumentaciones racionales irrebatibles. Cierto, así funciona la validez racional: Si tú dices una "razón" y te la rebato con todas las reglas racionales, al momento lo que dices ya no tiene validez racional; en cambio, si yo digo una razón pero tú me la rebates con reglas no todas racionales, eso que he dicho tendrá mientras tanto una absoluta validez racional. 
Pues bien, yo voy a decir -en honor a la verdad- la siguiente razón: "El que ha aportado más razón -y, por tanto, lo que supone de esfuerzos, sacrificios, pérdidas, torturas, etc- de todo el mundo en los últimos veinte años he sido yo" (mentiría si dijera otra cosa, y mentir es corrupción), sostenida esta razón por los cientos de ensayos que he publicado aclarando, desconfundiendo y desenturbiando sinrazones (que es per se la acción o el aporte racional), por los miles de explicaciones en mis blogs, por mis miles de miles de denuncias al juego sucio irracional, por mis cientos de artículos en periódicos y revistas protegiendo la racionalidad de los intereses creados, por mis millones de acciones no cediendo al poder o no siendo cómplice de él y por mis millones de atenciones que he dedicado por no servirme de algo corrupto para defender la razón -en honor a ella y a la civilidad-. Así que, esta razón, tendrá total validez mientras no sea rebatida con todas las reglas racionales (pues lo contrario lo estoy rebatiendo yo continuamente con todas las reglas racionales); porque quitarle validez a porque sí o a sinrazón es ya un acto de sinrazón, de corrupción o de imposición.

6 de septiembre de 2014

domingo, 6 de agosto de 2017

He vivido en la extrema pobreza, sí, en la miseria, trabajando desde niño o, para comprar unos sellos, tenía que estar ahorrando todo un año, siendo una persona de las que más ayuda necesitaba. ¿Ayuda? En España, toda mi obra y todos mis sobrealientos -tanto material y moralmente- han sido sufragados-amparados-no pisoteados-levantados a miles de sacrificios totalmente desprotegidos por mí (única irresponsabilidad en corresponder éticamente y en apoyo de dignidad mínimo a cualquier persona de toda la historia). 
Nunca, infinitamente nunca he recibido ni un sólo beneficio de este país (siendo la única persona del mundo y de toda historia en cargar con ese "respeto"),además de no beneficiarme NUNCA, me ha pisoteado todos mis derechos. No me han dejado "realizarme" ni en una parte de un millón; y ni siquiera "vivir" una parte al menos de un millón. Una vida es su realización como vida, solo. Algunos grandísimos HdP españoles dicen que existe respeto y ¿qué saben ellos de respeto siendo sólo HdP?; con respecto a ellos, cualquier asesino siempre entiende el respeto mejor.
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Nunca "me he sentido" español, ni de un grupo político, ni de una religión, etc.; lo único que he deseado con todo el alma es sentirme persona y ni siquiera eso es posible donde nunca la razón, ni la ética, ni la vergüenza han sido válidos.
Como he dicho a infinita verdad, he sido, de una forma totalmente absoluta, la persona que más ayuda he necesitado; pues bien, no solo a toda crueldad no he sido ayudado jamás, sino que SE ME HA QUITADO lo que la naturaleza me ha dado y el vivir digno -y establecido en los Derechos Humanos- en cada segundo de mi vida. Nunca permitiría a España integrado en la convención de los Derechos Humanos, ese es mi único deseo.
Aclaraciones para nazis:
- Toda mi obra publicada en España ESTÁ sufragada por mí.
- Con respecto a lo que he escrito, en España no tengo apenas obra publicada; y casi nada he podido escribir estando pisoteado.
- Así es, de todo lo que TENÍA QUE ESCRIBIR O DECIR, en España no me han permitido nada.
- De todas las migajas de pan que me me comido, en España no ha existido en ellas una ayuda de España.- Nunca España me ha ayudado de ninguna manera, a permitir o a TOLERAR un segundo de mi existencia.
- En España, NUNCA me ha sido válida ni la palabra ni la razón en toda mi vida (si la razón no es válida para un ser humano, por lo tanto existe esa invalidez absoluta de la razón -para un ser humano- ya en España).
- Si cualquier persona -hasta uno que se muere de hambre o hasta el que está en un campo de exterminio-, tiene -aún así- siempre miles de beneficios de su país desde que nace, por mi parte aún no tengo uno, ni un átomo de deseo cumplido, ni un esfuerzo dignificado, nada, ni un derecho en mí aplicado, ni un segundo he sido feliz, ni siquiera la infinita parte de un segundo he sido feliz ni dignificado, ni un segundo siquiera he estado sin recibir daños, torturas, apaleos y agonías, a infinita verdad con sus miles de pruebas por delante.
- Yo me he presentado a concursos públicos literarios -que se hacen públicos o indiscriminatorios al mundo- donde bajo plica considerando que un paria, un negro, un esclavo, un asesino, etc. se presentan o pueden presentarse (bajo plica); por lo tanto, ha ganado mi plica en ciertos concursos. Es decir, a mí expresamente NUNCA -infinitamente nunca- ha habido una mínima consideración, o respeto, o piedad, o humanidad, o dignidad -aunque fuese un asesino, en tanto que éste es también un ser humano-. Pero, si me he presentado a concursos -y precisamente españoles- es sólo para recuperar un uno por ciento de lo que me han robado, o hecho gastar con las extorsiones totalmente intolerantes que he recibido. Además, en resumen, SIEMPRE ME HAN SUPUESTO UNA TOTAL PÉRDIDA (una pequeña ganancia que luego conlleva cientos de pérdidas,gastos y ruinas).
- España no me ha permitido decir lo que tengo que decir aun ni fuera de España, algo paradójico, ¡ultranazismo paradójico!, que ni siquiera el diablo aplicaría, porque él tiene (sin duda alguna) más alma que ellos-. Toda persona esté donde esté, pero que su dignidad la tiene exterminada, tiene derecho a TODO, ¡basta de un nazismo que encima exige tal o cual regla, cuando se exige al que ya se le ha concedido algo o se le ha considerado al menos como un ser humano más con respeto a todos.
Cualquier nazi me ha permitido más mis derechos -y todo- que España.Nunca jamás he participado (algo que jamás podrá decir algún español) ni me he beneficiado de un oportunismo de poder: como el boom inmobiliario, como un favor de un poder, como el encarecimiento del suelo, de los alquileres, de un coche, de usar a un animal, de aprovecharme de una sobreprotección-línea o valoración dominante-grupo-ventaja literaria, etc. Así es. Nunca jamás un beneficio de "sus maldades".
Yo tengo que agradecer a España lo mismo que los judíos a Hitler. Hablan y hablan a miles de mentiras; pues, la mujer que más haya sido maltratada en España, ésa, ha tenido más ventajas, más dignidad y más protección que yo. El más despreciado o desprotegido que haya recibido menos de España, ése, ha recibido ya mucho más que yo (con pruebas, claro, nunca digo algo que no puedo demostrar ni nunca nadie me demostrará lo contrario).
Renuncio a cualquier cosa que sea de nazis, a lo que se haya publicado por equivocación, no quiero que me lean, no quiero ni fama ni Top ni éxitos. Ya sabrá Dios lo que debe hacer con ellos, ante él ya no podrán al fin mentir y ganar ellos con ese infinito nazismo-terrorismo (peor que el de ETA o de Al Qaeda juntos mil veces) que aplican, sí, sin un átomo de respeto, sin un átomo de educación, ni de vergüenza siquiera ni de un mínimo corazón ni de piedad ni de luz ni de humanidad. Sí. ¡Objetivamente NO TIENEN ALMA!.

viernes, 21 de julio de 2017

CUALQUIER "VERDAD" EN MANOS DE LA MENTIRA (lo que da las espaldas al que demuestra a solo razón, sin contar ni utilizar otra cosa) ES ABSOLUTAMENTE SIEMPRE MENTIRA, sí o sí sin ceder a engaños, actúe ahí lo que actúe, ya puedan actuar todos los jueces, ciencias, costumbres, reyes o pillos del Universo. Claro; la razón no va en función de nada excepto de la razón. ¡Menos mentiras sobreprotegidas u odio (sobre buenismo) al Bien!
En ningún momento de la historia el mal se ha quedado sin defender (por intereses de poder, por ése o aquél); pero el bien se ha quedado solo (sin defensa ni respeto de nadie).


Y lo único que evita eso (por lo tanto, es la ÚNICA DEFENSA DEL BIEN) es que tú no le des nunca jamás de lado al que demuestra o hace irrebatible la razón a solo reglas racionales.
Detrás de lo mediático, de lo grupal-corporativista, de cualquier medio de manipulación, de lo que sirve a mantener intacto lo establecido por dinero-éxito-protagonismo a su fácil postor, irrebatiblemente hay intereses de poder; detrás de mis miles y miles y miles de demostraciones (probándose perfectamente estas cantidades) de luz-razón jamás de los jamases nadie demostrará uno o alguna mentira.

jueves, 30 de marzo de 2017

EL VICTIMISMO


El victimismo es, ante todo, una actitud con la cual se pretende producir una rentabilidad.
Bien, si alguien “hace un daño” real o demostrable “en hechos” a otro, en efecto, este otro es una víctima innegable de él y, además, es una víctima – al margen de cualquier actitud – del daño mismo. Aquí no se trata del “sentirse víctima para... algo”, sino que – se quiera o no se quiera es una víctima por objetividad del daño recibido, en hechos. Por ejemplo: La mujer X, que es violada por el hombre Z, es una víctima del hombre Z.
Eso está claro puesto que, el que asesina, es un asesino por una calificación coherente que le corresponde, y no por causas personales o subjetivas. Sí; al igual que, el asesinado, es su víctima, ante todo eso, por encima de uno u otro sentimiento.

Pero lo que ocurre en una sociedad donde prevalece – con ayuda de la tecnología– demasiada información, debido a unos poderes organizándola y difundiéndola, en unos intereses creados – y acumulados – económico-políticos, es que no se reconocen verdaderamente a quienes son las víctimas – habiendo tantas pruebas – en dignidad –, ni hablan ellas mismas por resarcir algo sus daños recibidos, sino que todo el mundo LAS UTILIZA para intereses de grupo, institucional o político.

Así es; cuando han matado un soldado en la guerra de Afganistán, se suele decir, por el interés de un grupo o país, “NOS han matado un soldado”, con lo cual cómodamente se delibera que son “otros” ajenos a ese país los que "los hacen víctimas", y sienten eso; cuando una mujer en concreto recibe violencia de género, al momento hay muchas mujeres interesadas – sin recibir ésa concreta y real violencia en tal mujer– que dicen “NOS están maltratando”, pero ahí sólo es la víctima ésa mujer y, la utilización de éso para “sentirse también víctima”, es... el victimismo.

Si ya hay crisis económica, muchos – y sólo los que tienen poder para difundirlo –, por conveniencia dicen “ESTAMOS en crisis”, incluso cobrando lo mismo y teniendo todas las necesidades primarias cubiertas; o sea, no sufren de verdad la crisis, pero se ponen indiscriminadamente en el paupérrimo “ESTAMOS en crisis” – para rentabilizarlo –.

Debería tener voz quien es, en hechos, una víctima y los demás permitir que lo demuestre al menos; sin embargo, el negocio es el negocio, y seguirán con el “NOS” y con el “ESTAMOS vendiendo muchos de tales ejemplares y consiguiendo “famas” y llamadas de atención con esa forma.

NOS han secuestrado un barco” – ¿el barco es vuestro? –; o “ME han subido la gasolina” – ¿acaso tú tienes coche? –, etc., sí, fácilmente se recurren, en pro del victimismo, para un poco de rentabilidad sea cual sea.

No, no hace falta el uso de la razón, sino “NOS están invadiendo los árabes”, “NOS han robado los políticos”, “NOS han cerrado una mezquita” y, así, en esa hipocondría interesada del victimismo, en ese “juego sucio” o estólido, conseguir algún beneficio, alguno.

Y, con eso, con el... "ESTAMOS en crisis", algunos gobiernos se aprovechan para no resolver los problemas que hay en sus países.


Nota.-
Se sabe que cualquiera, si ya hace a alguno una crítica debido a los hechos, es a ése al que alude o hace sólo la referencia; no al mundo, ni siquiera al Universo. Pero existe un buen truco -para eludir cualquier autocrítica o responsabilidad- y es el recurrir fácilmente al "están -o estamos- siendo denigrados".
En efecto, todos los acercados -y con un grato provecho- a otro con el que comparte algún interés también lo puede utilizar, por gran eficacia de mísero victimismo, recurriendo al: "Todos los médicos están -estamos- siendo denigrados", "Todos los poetas están -estamos- siendo denigrados", "Todos los artistas están -estamos- siendo denigrados", "Todos los políticos están -estamos- siendo denigrados", "Todos los cabezones están -estamos- siendo denigrados", "Todos los cristianos están -estamos- siendo denigrados", etc. e, incluso, hasta el infinito.


José Repiso Moyano

martes, 12 de mayo de 2015

LA COMPRENSIÓN

La comprensión es la atención que presta el ser humano hacia la realidad ( pues, se entiende simplemente por tener inteligencia y, en cambio, se comprende ya por una aplicación de menor o mayor voluntad) .
De veras está, él, a expensas de su condición adaptativa y es, eso, el cordón umbilical de todos sus afectos y de todas sus fobias; en cuanto que activa todas las capacidades suyas, sobre todo las emocionales.

Nadie, nadie comprende porque sí, sino por mucho de lo que le ha marcado profundamente, por convicciones propias y, también, por conocimientos que le han permitido seguridad en su expresión y en su acción (o autoprotección).
Esta conformación inteligible es, así, una base que puede -y de hecho lo hace- remediar conflictos tanto internos como externos del ser humano (por extensión, de la sociedad); ya que, ésta, le “señala” o le amolda “en su trasfondo psicológico” a la tolerancia y, paulatinamente en unos niveles más altos, a la empatía.
Comprender es, dentro de este contexto, una superación en lo responsable o en lo consciente -por la empatía- que, en correspondencia, a cualquier personalidad, dota de lo que ha preferido -ha comprendido- como eficaz para ello: de una escala de valores, de “ver” imprescindibles modos del actuar, “caminos” irrechazables de la convivencia social, o sea, del reconocer en definitiva unas categorías sociales ( ésas mismas que sustentan o son las que son, las precisas de lo social).
Comprender es, por lo tanto, comportar un reconocer, de los hechos, unos valores que, éstos, en adelante pueden determinar hechos más sociales; e influyendo, desde luego, en sus instituciones o en sus políticas -por exigencias de tal conciencia-.

La familia, la escuela, los corporativismos intelectuales, los medios de comunicación -ante todo-, los consentidos sistemas de gobierno o la sociedad en general son los únicos responsables de que el niño advierta -y, en su efecto, comprenda- sus diferentes aspectos de la vida ya con unos valores que le trascienden socialmente; porque se lo permite sus... relaciones coherentes, porque el niño, es así, estará sugestionado también por cada ápice de los ejemplos que adquiere -emocionalmente- o que les dosifica esas manifestaciones sociales.
Se siguen modelos, se siguen ejemplaridades -aprendizajes “emotivos”-, pues el niño copia “inevitablemente” lo que se supone que es un “instalado” bien social, con el cual otros consiguen... éxito.

Las modas -en eso incoherentes-, sí, son un varapalo para que él no consiga unos criterios propios, o una cierta independencia de decisión. Porque, es evidente, ¿cómo puede comprender, en el fondo, a uno si ya depende, éste, demasiado de otro o de la sinrazón de otros? (Ya lo señaló Franz Alexander: la importancia de esa independencia personal o del tener criterios, o decisiones propias).

Los medios de comunicación, con la tozuda reiteración, le provocan -sin remedio- el enraizamiento de obsesiones ya, previamente, interesadas; las interesadas del mercado, las interesadas de unas líneas que triunfan o -en su conveniencia- se enriquerecen, las que le “dictan” que se es intelectual por una sinrazón de fondo, las que le “disparan” que se es moderno por osadías morbosas o por frivolidades de fondo.
Es decir, inculcan o dirigen -y a través de muchos recursos públicos- con un “aplastamiento” informativo, con una “represalia psicológica”. Exactamente, eso es, se trata sin duda de un dirigismo por tal acoso y, porque salir de una corriente predominante -que, a la manera fácil, se premia y que induce a lo cómodo- es casi imposible cuando se habla... de un niño.

De seguido, él es tan proclive entonces a la pasividad cuanto más dependiente -con presiones- se encuentre de todo eso; lo que influye, con contundencia, para un carácter “inseguro”, menos soliviantado a discernir qué realmente... desea -en la desatención de valores-, o hacia dónde va, pues nada le ayuda a des-confundir.
Por eso, incluso puede retraerse; por eso, incluso puede camuflarse en un "otro yo", que repercutirá a la hora -si existe- de conocerse a sí mismo, de afrontar una precisa conciencia coherente también con lo social; por eso, incluso puede admitir como válidas las dobles morales, en tanto que ya se las “enseñaron” muchos seudointelectuales o muchos informadores de la ligereza informativa.

Esta realidad, este obstáculo -de coacción- le hace ser, en claro, más alineable, más manipulable -al igual- por cualquier agente o rol social, más indiferente para advertir una u otra diferencia por conciencia “independiente” o propia, más incapaz de darse cuenta de las soluciones de un problema social o aun de la comprensión de un sufrimiento individual, más frívolo en la aceptación del “todo vale”, más vapuleable por intereses políticos, religiosos o económicos, más inactivo en el amar con respetos de verdadera dignidad, más prejuzgador, más maltratador de libertades, más obsesivo por la imagen o por la palabrería, más cercado, más adicto, más utilizado también por pandillismos violentos o conflictivos; y, en efecto, es así, sirve todo eso para unos resultados infranqueables o... “imborrables” en su decidir o en su actuar, en vez de constituir unas prioridades, en conciencia, sólo suyas.

Y es que, lamentablemente, se deja llevar por una competencia crónica a ese servicio que predomina, por seguro, postergándose incluso a las decisiones exteriores de si lo ha hecho bien o mal -al llegar al mismo éxito que cualquier seudomodelo-, de seguir o alimentar sólo su ego por la consecución de sentirse poderoso; pues es el valor de poder, del sólo “poseer” -que puede controlar o que puede doblegar- el que inculcan la mayoría de los medios de comunicación .

Por la fijación -psicológica-, en la amistad, en el amor, se intuye que alguien supuestamente nos comprende -nos corresponde- porque coincide asimismo con nuestros “arquetipos” sociales -el padre, la madre, el profesor, etc.- y, si esos son algo erróneos, se transfieren; y siguen instalándose en la sociedad.

El amor, en su forma primera, es la sensación -intuición- de que alguien no nos va a fallar, pues "recuerda" a un concreto arquetipo, a aquél que nos garantizó una valoración personal o una protección; y pueden, así, tenerse en cuenta arquetipos que no contengan los valores que son precisos para una convivencia social.

En definitiva, con todo esto aclarado, de que la comprensión sea algo más, depende de la dinámica de una cultura, de una sociedad abierta que, sin duda, debe obligatoriamente eliminar o corregir unos prejuicios, unos atavismos o unos excesos por las "inútiles" presiones colectivas o de grupo, de manipulación... emocional.

Pero siempre, de una u otra forma, se comprende a través del conocimiento y, por éste, mínimamente el ser humano ya comprende algo, lo quiera con capricho o no, pues siempre estará irremediablemente sujeto a la voluntad; eso es, se comprende de lo aprendido, de lo que delibera o decide de lo aprendido.


José Repiso Moyano

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DEL ROMANTICISMO AL DECADENTISMO

Con los antecedentes del “Sturm und Drang” alemán , de algunas corrientes culturales que buscaban una estética del corazón afines a algunas ideas de Diderot, Rousseau y Kierkegaard, del gusto literario por la aventura, por lo exótico, por los misterios de la naturaleza, de una reacción necesaria contra las reglas del manido clasicismo y contra la esclavizante imitación religiosa, se extendía el movimiento romántico con su ansia especial por alcanzar lo infinito, lo ilimitado, con sólo el interior humano.

Así pues, el romanticismo significó una reivindicación de lo sensible “sin límites”, con la puesta en marcha del “ideal del yo” a pleno riesgo, constituyendo un tendencioso misticismo del engrandecido “amor-dolor” para que diera, para que fructificara, para que justificara al fin y al cabo un sentido a la vida; por consiguiente, pretendía un equilibrio no ya con el avance científico o con la racionalidad, no ya con el progreso mecanicista de la civilización al cual estaban sujetos los ilustrados, sino con la mismísima interiorización como "camino" descubridor o iluminador de las “raíces” y de las energías de un pueblo por librarse de sus servilismos: su política era más bien nacionalista, no universal; su modo de concebir la convivencia era más bien popular, de rebelarse contra lo injusto y de sacrificarse por un pueblo o nación, no tanto cosmopolita.
He ahí las dos claves del romanticismo: rebelión desde el "yo" y sacrificio –hasta el punto de conducir a la vanidad-.

Las primeras escuelas de formación romántica se crearon en Alemania, pero el concepto y esa visión de la cultura diferente se la debemos en gran parte a los hermanos Schlegel y a Novalis; mientras los primeros teorizaron sobre lo que debía ser la nueva sentimentalidad, por el contrario, Novalis, representó, practicó tal estética con su gran significado trascendente. Desde luego, para Novalis (“todo se hace romántico”) lo vulgar, lo nimio, lo aparente intestaban en el corazón intensificándolo de grandeza y de vida; porque todo era “importante”, partícipe, para él, porque cada cosa ocupa un sitio espiritual y, por esa ocupación absoluta -no prescindible-, contagia, determina y engrandece a los demás elementos que intervienen o “hacen vivir” a los sentimientos. Este poeta, así, exaltaba la magia de cada detalle por el cual la emoción sólo es posible, es decir, suma o produce o presenta una emotividad.
Luego, otro poeta, Hörderlin, lo madurará en su indescriptible y "heroizado" interior.

El romanticismo se propaga por Europa durante la primera mitad del siglo XIX. En Inglaterra destacó Shelley –excéntrico y libertario que no oponía la intención de los sueños a la realidad-, lord Byron –exuberante y “hombre fatal” para sí mismo- y Keats –detallista y sugestionado por el mito-. En Francia destacó Chateaubriand –religioso, moralista y revelador del arte gótico-, Musset –determinista y ajeno a cualquier tipo de compromiso- y Hugo –moralista social, “metafísico” y visionario de la historia-. En España, por entonces, se iniciaba el romanticismo con un vacío filosófico y una evidente carencia de referencias europeas en la medida de que persistía aún una sociedad aislada debido a la monarquía absoluta y, además, con bastantes estereotipos tradicionalistas o conservadores ; por ello, llegó un romanticismo ya postergado y... utilizado en un sentido liberador o propagador de las ideas externas. Esta literatura de liberalismo la ejerció Larra, Espronceda y Bécquer – ya de una forma más intimista- (*).

A finales del siglo XIX el romanticismo entró en crisis en cuanto a que la cultura hasta el momento había estado muy presionada por moralismos religiosos –puesto que el romanticismo rescató y fortaleció la religión-, había estado limitada en sus ideales de belleza, había estado fastidiada con sus únicas referencias naturalistas –puesto que la naturaleza se consideró el único modelo de perfección- y, también, además, el positivismo burgués empachó decididamente, enfadó en el sentido de que todo lo dispusiera la burguesía a su antojo.
En efecto, el decadentismo o “el rechazo del gusto alineado” se maximiza como una corriente literaria que recorre toda Europa, sobre todo Francia. Aquí es lo oculto, lo morboso y la pedantería –la burla- lo característico: la desacralización de la religión a favor de las ciencias ocultas, lo visionario o el iluminismo, el desprecio por el humanismo y por las formas políticas sean las que fueran, la ridiculización de los modelos únicos de cultura, la perfidia e incluso el elogio maniqueísta de la derrota.

La mundanidad y el dandismo de Baudelaire supuso, de veras, el disparo de salida para esta corriente literaria gracias a la publicación de “Las flores del mal” (1857); sin prescindir, claro, de la difusión de la novela “Al revés” de Huysmans (1884) donde el protagonista se aísla del mundo mediocre como odio, rebeldía o renuncia para vivir sólo con sus sueños. Sin embargo, en Baudelaire la recurrida elegancia de la derrota no era el sentirse humillado ni el sentirse marginado o automarginado, sino el asumir directamente la derrota como un acto de valentía y el despreciar la estupidez de la supuesta grandeza que se atribuyen ciertos inútiles por dominar, o por “mediocrizar” con sus obras mediocres, a los demás; o el haber comprobado que un “alma grande”, como la de Poe, es pisoteada o destruida pero…no humillada o “humillable” por los que utilizan el éxito o la presión comercial como máscara de su verdadera locura o miseria.
En Italia será D’Annuzio y la publicación de su novela “El placer” (1889) lo que represente un decadentismo ahora obsesionado por lo mítico o por un héroe libertador o “salvapatrias”. En Inglaterra será Wilde y Swinburne. En España Valle-Inclán – con su estilo de “esperpentos”-. En Alemania Rilke y Hofmannsthal.

En definitiva, el decadentismo –ninguneado inmerecidamente por algunos críticos- demostró, de hecho, la ruptura de una cultura uniforme -pues, hasta ahí el mundo tendía constantemente a seguir una sola línea o moda-, en pos de una multiforme, en la digresión, que suscriba cualquier insatisfacción, cualquier sentimiento personal o crítica a lo que un oficialismo - o “grupos oficiales” que se reparten ellos mismos los méritos o premios- imponga. Después de este ánimo revulsivo fueron posibles y continuaron multitud de maneras válidas de hacer cultura: modernismo, simbolismo, futurismo, dadaísmo, etc.


(*) El principal problema de un país no es el pueblo, sino la intervención de unos intelectuales reaccionarios que le impiden una cultura más libre; ésos, en ese contexto, "institualizan" a menudo una mediocridad o seudo-calidad o vacuidad para todos.

domingo, 12 de octubre de 2014

ELEMENTOS DE LA REALIDAD ******************************************************************************

Por voluntad a todas las personas les gusta exigir una responsabilidad, la exigen por aquí, la exigen por allá, porque… no todo es válido socialmente.
Un informador exige, en fin, al maestro de su hijo una buena educación; no que le diga que “la Tierra es plana” al no haber alguna prueba en ello ni tampoco que “los hombres y las mujeres no tienen los mismos derechos”. En realidad, ése, exige una veracidad, lo que está más cercano a la veracidad, lo que posee más pruebas de veracidad o lo que presenta una contundencia evidente de veracidad como lo absoluto de que “a él le es propia la voluntad”: pensar y sentir por sí mismo.

Así, nadie siente por él, nadie piensa por él, por lo que “él es él” se mire como se mire, se valore como se valore, se marche a donde se marche: es un absoluto ser, es un componente entre muchos que permite imprescindiblemente que un contexto exista como tal.
Para que exista la lluvia, por ejemplo, debe existir absolutamente agua, debe existir absolutamente calor que la evapore, debe existir después absolutamente un suficiente frío que la licúe. Luego... para que existan procesos, para que existan desarrollos, para que existan en definitiva existencias –acciones-, son obligatorias “cosas imprescindibles”, absolutos, bases, propiedades, condiciones que sustentan ontológicamente el mismo existir.
Y no es porque a mí me guste, sino porque es continuamente demostrable; siempre, para que exista un “algo” ha de existir otros “algos” por los cuales existe la acción, el movimiento, la diversidad, no un algo sólo fijo –que no podría existir al no accionarse como acto o hecho- sin movimiento.

Al par de eso, teniendo en cuenta que cada "cosa" –imprescindible- es un componente de la diversidad, no le puede ser un componente de sí y no a la vez, sino de sí, pues cada cosa es innegablemente absoluta: que sostiene a otras, que “hace que otras existan” por muy pequeña o despreciable que sea.
Luego si no pueden prescindirse las cosas, luego si no pueden restringirse, luego si son fundamentales y no sustituibles, son absolutas para la realidad –aparte de que cuatro iluminados se hayan imaginado lo contrario-.

Claro, antes de cualquier sabiondo o equivocado meramente, las cosas son las cosas y presentan en sí su larga historia que las defiende, “sus existencias” gracias a que no les afecta la mentira de quien las niega gratuitamente en pos de sus cabreos, de sus celebraciones emocionales o de sus banalidades (si no reconoces el hambre, ¿cómo vas a reconocer a los que pasan hambre?; si no aceptas a tu madre, ¿cómo vas a quererla o apenas respetarla?; si no intentas CONOCER el paludismo, ¿cómo vas a "curarlo en ti" o evitarlo algún día?; si no reconoces a ése que demuestra razones con miles de esfuerzos, ¿cómo vas a respetar a la razón y, por tanto, a cualquier principio ético que está fundamentado en la razón?, eso precisamente es una falsedad absoluta del respeto).

La cosa-en-sí no es algo que con sus elementos construye la realidad –al modo de empresa-, sino que sus elementos son fundamentalmente transmisores o congénitos de ella, puesto que son los antecesores, los que funcionan como base, como “a priori”, como “guía” ineludible.
Quiero decir, el ser humano no es una empresa que elige el material, que elige la realidad, que la dispone, que está muy por encima de ella, gobernándola, determinándola, reduciéndola, sintetizándola, no, más bien todo lo contrario: los elementos “ya predispuestos” en un contexto real derivan, proyectan, posibilitan ellos mismos con la ayuda de principios físicos “resultados” que, sin lugar a dudas, no “aparecen” caídos del limbo al ser “porqués”, conducción de “lo que hay”.
Por lo cual, “lo que hay” no lo conduce, no lo delibera o no lo impone un sujeto, sólo lo adquiere, lo conforma de… lo fundamental.
No existe un “epojé” que dirija el mundo, que mande, que se ponga por delante y por encima de todo excluyendo asimismo lo fundamental, no, nada es reducible cuando en realidad es intrínsecamente necesario, primordial o elemental.

Con sus capacidades el sujeto no constituye en verdad nada, no constituye al sujeto como objeto, sino es la propia realidad la que lo constituye como “resultado-sujeto” de la “exterioridad-objetos” en donde cada objeto es una potencial acción sobre él; esto es, el sujeto no es decisivo por sí mismo –con una varita mágica-, el que decide qué debe ser entre la realidad puesto que, en el fondo, no puede excluir nada de lo fundamental y absoluto que lo “hace” un resultado, y también... fundamental.

Las cosas no “aparecen” en el sentido de que la “aparición” se ha extraído desde un principio de lo mesiánico, mejor, de lo religioso, de lo mágico, de lo imaginario.
Pues, así, ajustado al contexto epistemológico “aparecer” denota una acción separada, divorciada, de la realidad: aparece algo “de golpe” sin causa, aparece algo desde “otro mundo”, aparece algo que no se encuentra, que no se encuentra en la realidad: Si “éso” aparece “ahí” es que, ante todo, no estaba ahí, es lógico, demasiado lógico.

Al igual ocurre con lo “aparente”: a cualquier cosa, a todo lo que no se conoce bien se le llama “aparente” como ajeno a la realidad, extraño cuando, en realidad, no se conoce, no se reconoce aún su naturaleza propia en el devenir de la realidad.
En fin, las cosas no “aparecen”, ya estaban allí donde bien estaban. América no se le apareció a Colón, ni siquiera “de golpe” en tanto que sólo vio una isla no correspondiendo, claro, a todo el continente; vio primero una isla –que no significa conocerla-, mas luego, paulatinamente, fue comprobándola, digamos, acercándose a su… “más realidad”.

Otro ejemplo, cuando un ser humano conduciendo un coche ve a otro coche dirigiéndose a él en dirección contraria no ve “de golpe” una realidad, sino que “ya conocía” la realidad de conducir un coche, también de mucho de lo que implica conducirlo. Luego, todo ser conoce –“para serse”- absolutamente realidad antes de comprobar “más realidad”.
En efecto, ese conductor no puede decir a lo que salga o con retorcidas ideas de manipulación que no conoce en absoluto realidad, sino que conoce realidad de una forma infinitamente absoluta para actuar, porque… pueda actuar, y precisamente lo mejor ante esa situación, a la cual está en mucho ya preparado -en conocimientos de realidad-.

Veamos, ¿cómo ha de moverse algo sin conocer moverse?, ¿cómo puede existir algo sin conocer existencias?, ¿cómo puede un tonto volar si no existen los vuelos?, ¿cómo puede un médico curar si no conoce nada?
Dejémoslo claro, ya existir supone una cognición o una inherencia cognitiva de las reglas de la realidad, de sus conocimientos, se quiera o no se quiera.

Cierto, así es, toda acción sobrelleva el objetivo de actuar con aforo a sus disposiciones o condiciones reales: algo actúa porque algo de aquí, algo de allí, algo de allá y el carácter contextual, sobre todo, lo condicionan –lo enseñan, lo dirigen- para que sepa actuar inequívocamente en muchos aspectos.
De manera que, siempre, las disposiciones que les ha dejado su “a priori” –ya hechos, ya acciones- son los objetivos de fondo o de raíz de su realidad; quiero decir, los que absolutamente han sido realidad y su sustento. Siendo absolutos porque, si no lo fueran, él no existiría.

Cada ser, cualquiera, HA CONOCIDO PREVIAMENTE para actuar a expensas de que es en sí mismo, “per se”, una morfonomía, una viabilidad de lo continuo, una delimitación –por principios del movimiento- para actuar: para un sujeto todo no le es “actuable” de la misma forma.

En virtud de eso, cada ser no es su propio arquitecto, con su orgulloso título de arquitectura muy bonito, ni siquiera es una perspectiva particular de arquitectura, sino se remite a una arquitectura de orden general o existencial y, luego, contextual –en donde le son “suyas” también características, por influencias de acción, de muchos sujetos-.
Por lo cual, un ser humano no es nunca una perspectiva –porque tendría que ser un ser plenamente independiente para dimensionar tal perspectiva en pleno, o sea, fijo (1) que no existe-; correspondiendo a que su interacción cognoscitiva posee tantas perspectivas como acciones posee acaparadas, “conocidas”.

Otro asunto es su perspectiva emocional; ahora bien, nunca ésta supone una única perspectiva, sin duda, porque es susceptible –y ha sido previamente dispuesta, predispuesta- a hechos, hechos objetivos, hechos tan inapreciados por algunos como el calor, el frío, la sequía o la concordia familiar.
Luego las emociones se encuentran vinculadas directamente a hechos múltiples variables de un día a otro, no a un hecho que dicta o determina un “punto de vista” (2) de emocionalidad inamovible, sino a hechos que no se pueden evitar, o sea, que son hechos muy bien hechos –ya hechos y derechos- que instruyen y realizan y dan al sujeto.

Las emociones, "defensas", respuestas propias que han proporcionado el dolor y el placer, reacciones vitales de la experiencia, sí, transmiten, “dicen” efectos de compatibilidad y de adversidad de un sujeto antes de que esté o no esté en sociedad, en cuanto que siempre sufrirá o sentirá placer -aunque no esté en sociedad-.
Por ello, actúan en o desde la antesala de “un lenguaje interno” hacia el “otro” aunque posteriormente lo pretendan con una común comunicación; quiero decir, el sentimiento es la expresión –el desahogo- del ser vital, y no precisamente es un mensaje seguro y decidido hacia “otro” ser semejante a él, sino hacia todas direcciones e, igualmente, hacia sí mismo: es la identificación de su dolor, de su esperanza o de su placer.

En sí el sentimiento es algo intrínseco, inevitable a la vida (vivir ya es “sentir vivir”), de autoidentificación y de autoprotección (y se defienden elementos en el entorno "que se consideran propios" por "roces" que la misma experiencia da).

Después, en sociedad, se instalan valores sociales (como añadidura y, he ahí, que ya el sentimiento se queda socializado con ellos), para que se admitan “con voluntad” por los demás (“ad judicium”); estos son ideales que se sustentan por comportamientos comunes que deben seguir unos seres para que sea propicia una mejor comunicación y convivencia.
Pero... el valor tampoco es un sólo “punto de vista”, pues únicamente se engendra dentro de la sociedad y, puesto que la sociedad ya es una voluntad de seres, los valores "emanan" intercomunicados, influenciados por el hecho social o múltiple -que va transcurriendo o evolucionando-.
Si se quiere comprender, habría que hablar de “punto de vista social” pero, como cambia de un día a otro, entonces sería “el punto de vista social cambiante” pero, como la sociedad ha derivado asimismo de la naturaleza, entonces sería “el punto de vista social cambiante del punto de vista de la naturaleza cambiante” pero, como la naturaleza deriva de un planeta y de un sistema planetario, entonces... ¡perdonen!, no voy a seguir por este camino que no es más que estúpido.
Por ejemplo, en un contexto social, por error un informador de asuntos bursátiles ha dicho en un medio de comunicación que al dinero (3) cada uno le da el valor que quiere, lo ha dicho a ver qué pasa. Y no, no es cierto en cuanto que el valor simbólico del dinero procede del valor fáctico –social- del trueque, del cambio de cosas entre un ser humano y otro. Luego deriva de… hechos y es consecuentemente absoluto a hechos –sociales-. Quiero decir, un ser humano no cambiaba la Luna por una herramienta -eso nunca se lo enseñó la naturaleza-, sino un hecho “con pelos en el pecho” –algo hecho- por otro hecho; y con valor porque lo exige una sociedad (la sociedad es contenido de valores sociales, se basa en que se tiene que valorar “por la fuerza” lo social, porque lo vives, porque sencillamente vives lo social).
Aun así, consideraba... que el trigo era trigo y el agua era agua: el valor al hecho del trigo y el valor al hecho del agua. Es decir, el dinero se remite de una forma u otra a hechos fundamentales de subsistencia de la sociedad y es, también, un valor absoluto de la economía (sin él no existiría).


En definitiva, cuando se valora sobre algo que existe en una sociedad todos quedan condicionados desde un principio al hecho por el cual se sustentó ese valor (valor tiene que ver, al respecto, con la “importancia” y ésta existe claramente en todo); y al instante se comprende porque nadie utiliza el dinero para que las aves vuelen más, no, sino como un valor de cambio (de “para que tú sobrevivas y yo sobreviva, vamos absolutamente a hacerlo”) o, a veces, de… cambio social cuando lo que se pide al ofrecerlo es que te cambien situaciones de la sociedad, en compensación necesaria.


Sin embargo, al dinero no se le puede dar un valor de amar, el amor se da primero con caricias, con atenciones, con sentimientos, etc. Sí, cada cosa en su contexto, he ahí que no se le puede dar el valor que uno quiera corriendo o con prisas, ya que lo que es imposible es imposible, o equivocado.



(1) Nada puede ser fijo para "existir por sí mismo" porque carecería, en esencia, de sustentación en algo con el fin de ser "acto": hecho existencial.
Lo fijo, que no existe, se lo ha imaginado el ser humano para manipular emocionalmente a los demás.

(2) En anteriores ensayos ya reprobé la existencia del “punto de vista” como algo heredero del fijismo o de la "tradición inamovible" o de la superstición (lo único que es inamovible porque, sencillamente, es irreal); o sea, se piensa que "tú" tienes un punto de pensamiento cuando, ya como rotunda evidencia, obligatoriamente mañana tienes que pensar algo distinto por lo que te condicionan sus circunstancias sin que puedas hacer nada, eso es, te condicionan y te obligan a tenerlas en cuenta: todo cambia, todo se... mueve.

(3) El valor del dinero es una derivación fáctica, absoluta.


Nota.-
Todos los seres vivos tienen sentimiento, "sienten" su "vivencia" en "afectos" y "desafectos" -o miedos- que todos poseen.
Un animal sufre si tú le hacer sufrir, y no sufre por ti si no le haces sufrir.
Todo golpe que se realiza a un animal, éste lo sufre de una manera infinitamente absoluta, y es demostrable con todas la pruebas que tiene la razón o la ciencia.
Un animal sufre si le haces sufrir, y no sufre por ti si no lo le haces sufrir. Y, si te odia luego, muy bien que hace porque, encima que lo maltratas, quieres al momento imponer o dictarle sus reacciones o consecuentes emociones absolutamente legítimas y absolutamente naturales.
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viernes, 12 de septiembre de 2014


VOLUNTAD Y MORAL



Primeramente, la emoción -reacción vital- no es lo mismo que la moral -referencia simbólico-social o trascendente-, puesto que ésta última es un producto conseguido hasta un presente, no desde el mismo hecho inherente a un ser vivo, sino desde un hecho añadido o social; y, si existe el hecho social, es inevitable, inesquivable, la moral (*). Luego, en el ser humano, la emoción o la impresión sensible no es de la misma índole que la de la naturaleza, sino vinculada a valores morales, se quiera o no.


El arte no es accidental -como propugnaba Hegel-, por razón de que es identificativo de lo que ha vivido junto a lo que ha convivido o le ha influido la sociedad. Deduce esto que Croce estaba en el error al sostener la intuición artística anterior a lo intelectual, en cuanto a que el arte requiere una "predisposición" o maduración intelectiva previa, ideada, y no de un estado independiente, desconectado o hecho "de repente" desde la nada.

Más claro, la impresión sensible sobreviene tras una predisposición simbólica del sujeto junto a otra cultural con respecto a las cosas: el ser humano ya cuenta con un instinto condicionado.

Entonces lo moral -significado idealista- no depende de una voluntad como decía Nietzsche, sino de un estructuralismo vital, es decir, de un producto donde, por ejemplo, sí se podría transformar voluntariamente el tallo -comparándolo con un árbol- con un injerto o sucesivos injertos, pero no las raíces ni las funciones inherentes al mismo "ser árbol". Conforme a que es así, no se pueden instaurar todos los valores nuevos, sino los posibles. La voluntad no puede empezar absolutamente desde cero, empezar de nuevo, ya que empezó y nada posee dos principios al mismo tiempo: corresponde cada cosa a un principio u origen por generarse y, otros desde su desarrollo, dependerán de él, de las consecuencias que ha conllevado.

Nietzsche se equivocó cuando basó el conocimiento en el hecho emocional, porque el hecho emocional no es un hecho aislado, autoconstructivo totalmente, sino construido del entorno, como elemento que es de él. Sentirá y pensará lo que el entorno le deja y, por eso, lo hace. No se puede pensar con lucidez que no le llega la realidad o que no aprehende la realidad, puesto que ya es realidad, un hecho por ella o a merced de ella en usufructo. El ser humano no es, enfrente, algo en vez de la realidad, no, sin duda que no, sino es algo que sobrelleva la realidad, pues, todo percibe realidad irrefutablemente, interacciona con y dentro de ella, se construye por ella.

El hecho de que cada uno interprete de una forma diferente -porque existe lo anteriormente dicho de la condición social- no significa que uno percibe de la realidad, otro de la irrealidad y otro de la superrealidad, no, lo que significa es que cada uno acusa unos valores sociales más que otros, pero esos valores son y están desde y en la realidad.

Nietzsche, muy dejado por la irreflexión o por la reflexión sólo a favor de la pasión, sostuvo que el ser humano pasa por un "espíritu-niño" -sin valores morales-, después por un "espíritu-camello" que aguanta unas obligaciones morales, después por un "espíritu-león" para forjar una libertad y, después, debe volver al "espíritu-niño" que es la verdadera madurez según él. Sea como fuere al "espíritu-león" lo vivido no se lo va a quitar nadie y en tal grado que, estando, no va a volver al estado niño que no representa madurez de vivencias, ni porque le guste.

Aún más, si tanto asusta ese "espíritu-camello" con sus cargas morales pensemos, en cambio, que no existiera, que sólo niños existieran en el mundo. Bien, deduciría esto primero que los niños tendrían que asumir lo que los adultos hacían por ellos, esto es, tendrían que responsabilizarse tan pronto como convivieran o tendrían su correspondiente "espíritu-camello" inevitable en su correspondiente tiempo vital -no se puede engañar con fantasías-.

En rigor como conclusión, la percepción sólo percibe realidad -no toda, por supuesto: su cantidad depende de una mayor capacidad y de una mayor atención o voluntad-; una vez percibido lo percibido el ser humano puede fantasearlo o no, pero lo utiliza inesquivablemente para valores sociales -que existirán gusten o no gusten-; una vez utilizado como valores sociales, cada individuo valorará la realidad en virtud de los valores que más acusa -el que unos valores importen más que otros depende sobremanera de una educación social, de sus recursos educativos-.

(*) Es una definición incorrecta la que dio Nietzsche a la moral como interpretación de los afectos, pues, nuestros afectos ya moralizan -al no ser puramente instintivos-, son morales: inductores de "algo que hay que hacer" común en toda ordenación o disciplina o forma de organización social.


JOSÉ REPISO MOYANO